Cuando se habla de tareas realizadas a varios metros sobre el suelo, es frecuente confundir dos conceptos distintos: los trabajos en altura y los trabajos verticales. No obstante, debido a las estrictas medidas de seguridad que exige cada uno de ellos, resulta esencial que tanto quienes contratan estos servicios como quienes los realizan sepan distinguirlos correctamente.
Por eso, como expertos en seguridad con más de 30 años de experiencia en el sector, en Abrake queremos aclararte hoy este aspecto y contarte cuáles son las principales diferencias entre trabajos en altura y trabajos verticales.

Trabajos en altura y trabajos verticales: ¿cómo distinguirlos?
Aunque puedan sonar de forma similar o parecer sinónimos, la realidad es que hay matices importantes que los hacen únicos. Lo primero que hay que saber es que los trabajos en altura son las actividades o labores que se realizan a una altura sobre el suelo que sea superior a dos metros y donde hay un riesgo de caída para el trabajador. Así, normalmente se efectúan en lugares elevados como techos, edificios, torres, plataformas elevadoras o puentes; y para el acceso se utilizan diversas técnicas, como el uso de plataformas, escaleras, andamios, cuerdas, etc.
De hecho, la principal diferencia entre ambos está en cómo se realizan, porque los trabajos verticales son un tipo específico de trabajo en altura. En su caso, también cumplen con las premisas de hacerse a una distancia superior a 2 metros del suelo y de comportar riesgos para la integridad física, pero se distinguen por utilizar técnicas de trabajo con cuerda. En ellas, el profesional se suspende en el aire valiéndose de sistemas de anclaje y cuerdas de seguridad.
Es decir, todos los trabajos verticales son trabajos en altura, pero no todos los trabajos en altura son trabajos verticales. Y tener esto claro es básico para elegir correctamente tanto los materiales a utilizar como las medidas de seguridad a implementar, porque los sistemas de protección anticaída no funcionan igual en uno y otro caso.
¿Quiénes velan por unos procedimientos de trabajo seguros?
En lo que respecta a la prevención de cualquier percance y la implementación de medidas de seguridad para la realización de estos trabajos en altura y verticales, hay dos grandes organizaciones de referencia:
- IRATA (Industrial Rope Access Trade Association): representa un estándar líder a nivel internacional.
- ANETVA (Asociación Nacional de Empresas de Trabajos Verticales): está integrada por las principales empresas del sector de nuestro país, entre ellas Abrake. Esto nos ha permitido participar directamente en el desarrollo de los procedimientos de trabajos seguros para el sector en España.

Trabajos en altura: ejemplos y riesgos
Aunque, como hemos comentado, técnicamente los trabajos en altura engloban los verticales, podemos acotar los primeros un poco más para distinguirlos más fácilmente. En estos casos, y de forma habitual, los trabajadores emplean estructuras fijas o móviles para situarse a la altura que necesitan, contar con apoyo sólido y trabajar de la forma más cómoda posible. Estas incluyen superficies como andamios, plataformas elevadoras móviles de personal, estructuras de grúas, escaleras de mano, cubiertas o tejados.
Es decir, un detalle importante sobre la diferencia entre los trabajos en altura y los trabajos verticales es que los operarios pueden apoyar los pies sobre la superficie y mantener cierta estabilidad. Esto les permite realizar tareas como reparaciones de las cubiertas y tejados, limpieza de ventanas en edificios con altura, mantenimiento de sistemas de alumbrado público, colocación de antenas o montaje/desmontaje de estructuras temporales.
Lógicamente, comparten con los trabajos verticales el riesgo principal, que no es otro que la caída en altura del operario o de algún objeto. Pero también afrontan peligros específicos o situaciones que pueden comprometer sus equipos de trabajo, como andamiajes mal montados, plataformas inestables, condiciones climatológicas extremas, riesgos de electrocución si se trabaja cerca de líneas eléctricas o errores humanos que propicien la caída (por factores como la fatiga o distracción).
Equipamiento de seguridad necesario en los trabajos en altura
Para evitar accidentes, se utilizan tanto protecciones colectivas (como barandillas o redes de seguridad) como Equipos de Protección Individual (combinando, por ejemplo, puntos de anclaje y arneses con líneas de vida).
Regulación de los trabajos en altura
La normativa se centra en detallar las características que deben tener los mencionados sistemas de protección colectiva como los de protección individual (EPIs). En España se apoya principalmente en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, en el Real Decreto 1215/1997 sobre las condiciones mínimas de seguridad en los equipos de trabajo (en este caso, en los trabajos en altura) o el Real Decreto 2177/2004, que modifica el anterior con disposiciones específicas para trabajos en altura (relacionadas con los requisitos de formación, el mantenimiento y la inspección de equipos).
Y, desde el punto de vista técnico y de seguridad, también tiene en cuenta diferentes normas europeas, como la Norma UNE-EN 363 de equipos de protección individual contra caídas, la Norma UNE-EN 795 sobre dispositivos de anclaje, la Norma UNE-EN 1808 para trabajos en altura en accesos verticales o las Normas UNE-EN 12810 y UNE-EN 12811 sobre andamios.

Trabajos verticales: aplicaciones y principales peligros
Las técnicas que utilizan sistemas de anclaje y cuerdas se usan fundamentalmente en los lugares donde el acceso es difícil y, por tanto, resulta imposible o muy costoso instalar o usar andamios y plataformas. En su lugar, se emplean un par de puntos de anclaje para extender los sistemas de doble cuerda, compuestos por una cuerda de trabajo (que permite que el trabajador se desplace) y una cuerda de seguridad (o anticaídas). La clave es que cada una de ellas es independiente de la otra, lo que garantiza que siempre haya una línea de vida en funcionamiento.
Los ejemplos más habituales de trabajos verticales son la limpieza y el mantenimiento de las fachadas, la instalación de cartelería y rótulos en grandes estructuras, la inspección y mantenimiento de puentes, pozos y viaductos, la revisión y reparación de chimeneas industriales, la instalación de sistemas de seguridad en cubiertas, las podas en altura, o la reparación y sellado de juntas en edificios altos.
Y, en cuanto a sus principales peligros, se pueden producir fallos en el sistema de cuerdas (por rotura, desgaste o una instalación deficiente), errores humanos en las maniobras, golpes contra la estructura o problemas por malas condiciones meteorológicas, como viento fuerte que afecte a la estabilidad de las cuerdas. De hecho, otra diferencia relevante entre trabajos en altura y trabajos verticales es que estos últimos requieren una formación específica tanto para quienes los realizan como para quienes llevan a cabo las labores de rescate en este contexto.
Equipamiento de seguridad empleado
Para la ejecución de estos trabajos, los sistemas incluyen las cuerdas para la suspensión, desplazamiento y refuerzo de la seguridad, los arneses de seguridad, los dispositivos de anclaje a la estructura, los dispositivos anticaídas (como bloqueadores de ascenso, descensores o frenos anticaída) y los equipos de protección individual (EPIs), incluyendo, entre otros, cascos y guantes.
Normativa de los trabajos verticales
Para garantizar la seguridad de este tipo de actividades, no solo se aplica la normativa genérica para los trabajos en altura. También existen regulaciones específicas que son especialmente exigentes con la instalación y el uso seguro de las cuerdas.
Es el caso del Real Decreto 1215/1997 en su Anexo II, el cual exige que se evalúen los riesgos para decidir si la técnica es la más adecuada, confirmar que no hay medios más seguros disponibles, y determinar aspectos ergonómicos y de duración del trabajo. Y para complementar lo indicado en este, existe una ‘Guía de actuación inspectora’ para las labores verticales. Esta es útil para definir los criterios de inspección, de control de cuerdas, de número de mecanismos y de control de la gestión preventiva.
Además, para ayudar a las empresas a cumplir con estas medidas de seguridad y de protección frente a caídas, pueden recurrir a las cuatro Notas Técnicas de Prevención 1108-1111 del INSST. Son de gran valor, porque detallan las medidas concretas de seguridad que se deben tomar en los trabajos verticales, centrándose en los sistemas de acceso, los anclajes y las técnicas de aseguramiento.

Abrake te acompaña para tomar las mejores decisiones en tus trabajos en altura y verticales
Esperamos que esta información te resulte útil para conocer las diferencias entre trabajos en altura y verticales. Pero si todavía tienes algunas dudas, no te preocupes, porque en Abrake estamos preparados para ofrecerte el asesoramiento especializado que necesitas para realizar estas actividades con total seguridad. De hecho, además de responder tus dudas, también te acompañamos en todo el proceso, para diseñar, instalar, implantar y mantener las soluciones que necesitas, incluyendo:
- Barandillas de seguridad.
- Protección anticaídas para lucernarios.
- Puertas de seguridad industrial.
- Plataformas y pasarelas para cubiertas.
- Líneas de vida y anclajes para la realización de los trabajos verticales.
Llámanos o escríbenos y descubre lo que podemos hacer por ti. Porque para nosotros, tu seguridad no es negociable: trabajamos contigo para que cada proyecto en altura o vertical se realice con la máxima protección y eficiencia.
Si te ha gustado este artículo, también te interesará: