Evaluación de riesgos en trabajos verticales y en altura: los errores más comunes que deben evitarse

El riesgo es, habitualmente, la característica más llamativa de los trabajos verticales o en altura. Esta misma hace que el peligro de caída durante los trabajos sea una preocupación constante, lo que sitúa a la seguridad como el factor determinante para el desarrollo correcto de la actividad.

En este escenario, las instalaciones que necesitan estos servicios —fundamentales para la rehabilitación de fachadas, el mantenimiento de edificios y estructuras, la limpieza técnica, el montaje de instalaciones o incluso el rescate— deben realizar una evaluación exhaustiva de los riesgos inherentes a los trabajos verticales y en altura. La razón es que solo mediante la implementación de medidas proactivas y preventivas es posible minimizar la siniestralidad y garantizar la integridad de los operarios.

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En Abrake sabemos que la seguridad no puede limitarse a hacer un mero checklist estático, sino que también abarca una serie de procesos dinámicos. Por eso, en este artículo te explicamos cómo anticipar riesgos en estas situaciones y evitar caer en los errores típicos del sector.

Dos técnicos con cascos y arneses realizando tareas de mantenimiento en la fachada de un edificio acristalado

¿Por qué es tan importante la evaluación de riesgos en trabajos verticales o en altura?

Trabajar en altura implica exponerse a caídas, golpes, fallos materiales —como rotura o mal funcionamiento de los anclajes—, condiciones meteorológicas adversas o errores humanos. Es decir, riesgos con el potencial de producir lesiones de gravedad a los trabajadores o incluso de provocarles la muerte: de hecho, según datos del ‘Estudio de Accidentes de Trabajo en España en 2025’ realizado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, en el citado año se produjeron un total de 26.819 caídas en altura en el entorno laboral, de las cuales 57 (0,21 %) fueron mortales.

Una parte significativa de estos accidentes podría haberse evitado, especialmente en situaciones específicas como las relacionadas con el uso de cubiertas frágiles o, en el ámbito de los trabajos verticales, por fallos tanto materiales como humanos. Entre ellos se incluyen errores en el freno de seguridad, la ausencia de enganche a la cuerda de seguridad o deficiencias en el nudo de esta.

Así, una correcta evaluación de riesgos en trabajos verticales implica:

  • Identificar los peligros antes de iniciar las actividades.
  • Determinar qué medidas preventivas se deben aplicar, así como las correctivas en caso de detectar algún fallo.
  • Asegurar el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.
  • Proteger la integridad física de los trabajadores.
  • Tomar decisiones para la reducción de incidentes y de retrasos.
  • Asumir las responsabilidades legales

Errores comunes que deben evitarse al evaluar los riesgos de trabajos verticales y en altura

Incluso las empresas con experiencia pueden cometer algún error a la hora de gestionar la seguridad de sus operarios de trabajos verticales. Por eso, conviene repasar los que se detectan con más frecuencia durante las auditorías de seguridad:

Utilizar un protocolo estandarizado

Cada intervención en altura es diferente y requiere sus propias medidas de seguridad. Por lo tanto, no basta con implementar soluciones generales o estándar: en su lugar, hay que llevar a cabo un análisis específico del entorno, del tipo de trabajo y las condiciones reales en las que se va a desarrollar, para contemplar cada uno de los riesgos específicos y adaptar el protocolo.

Descuidar los puntos de anclaje

Junto a los arneses y las líneas de vida, los puntos de anclaje son dispositivos de seguridad fundamentales para los trabajos verticales. En este sentido, es imprescindible utilizar aquellos que estén homologados según la norma EN 795 —el cual regula los requisitos, métodos de ensayo e instrucciones de uso de los dispositivos de anclaje individuales— y, por supuesto, verificarlos a nivel técnico antes de su utilización.

Por tanto, hay que evitar utilizar elementos de edificación que no hayan sido certificados ni probados para soportar cargas dinámicas en caso de caída. Y también comprobar que, además de contar con su correspondiente homologación, los puntos de anclaje escogidos estén en buen estado, sean adecuados para soportar la carga prevista y sean resistentes.

Subestimar las condiciones climatológicas

Cuando los trabajos verticales se efectúan al aire libre, el viento, el frío o la lluvia pueden afectar a su seguridad. Aunque la evaluación se realice en condiciones climatológicas óptimas, el plan debe contemplar condiciones exigentes que incluyan temperaturas extremas, grandes rachas de viento, lluvias intensas, nieve o baja humedad ambiental.

 

Técnico de trabajos verticales suspendido en una fachada

No aplicar el principio de redundancia

Cuando se trata de la vida de una persona, un único sistema de seguridad puede ser insuficiente. De esta forma, uno de los mayores riesgos de los trabajos verticales para una empresa es escatimar en un sistema independiente y que funcione como complementario del principal.

En el caso concreto de este tipo de actividades, el principio básico es instalar doble cuerda —una de trabajo y otra de seguridad—.  Cada una de ellas debe estar unida a su propio punto de anclaje y recibir un mantenimiento específico, como tener su propio protector de cuerda que la proteja del roce con superficies abrasivas.

No contar con un plan de rescate adecuado

Los riesgos en trabajos verticales no solo incluyen las caídas de los operarios o la posibilidad de que estos se golpeen con objetos o superficies. También debe contemplar la posibilidad de que queden suspendidos en altura, de forma que, además de haber un protocolo de rescate para actuar en estos hipotéticos, la empresa disponga de los medios necesarios para actuar con rapidez.

Esto es algo fundamental para minimizar las consecuencias en situaciones como la del shock ortostático o ‘síndrome del arnés’, una emergencia grave que ocurre cuando el profesional queda suspendido e inmóvil tras una caída.

Implementar un plan de seguridad obsoleto

Tanto las condiciones como los sistemas de seguridad pueden cambiar con el paso del tiempo. Además de surgir nuevos riesgos, el entorno de trabajo puede cambiar o pueden presentarse imprevistos que no se habían contemplado anteriormente. Esto obliga a las empresas de trabajos verticales a revisar sus protocolos con frecuencia y a renovar sus equipos de protección individual y colectiva si presentan daños, cumplen con la fecha de caducidad indicada por el fabricante o se someten al estrés de una caída.

Consejos para la prevención de riesgos en trabajos verticales o en altura

Como acabamos de ver, la seguridad es una prioridad a la hora de ejecutar proyectos de difícil acceso. Y para garantizar que esta se aplica en niveles máximos, es conveniente que las empresas responsables adopten un enfoque preventivo.

Con este fin, es conveniente que:

  • Recurran a un técnico cualificado para realizar una inspección previa del lugar de trabajo.
  • Elaboren un plan de seguridad específico según las indicaciones del mencionado técnico cualificado.
  • Cuenten con profesionales especializados en la ejecución de trabajos verticales.
  • Formen periódicamente a estos operarios para que cuenten con certificaciones actualizadas —como las de ANETVA o IRATA—.
  • Fomenten una cultura de seguridad en sus equipos de trabajo.
  • Revisen periódicamente los equipos y procedimientos de seguridad utilizados.
  • Hagan un mantenimiento preventivo, de forma que no esperen a que los elementos de seguridad presenten signos de desgaste para proceder a su sustitución.

 

Operario con equipo de seguridad escalando una estructura metálica de altura

Seguridad que no se improvisa, se diseña

La correcta gestión de los riesgos en trabajos verticales es la diferencia entre una actividad eficiente y un escenario peligroso que pueda suponer una amenaza tanto para las personas como para la empresa. La conclusión es que identificar los peligros, evitar errores habituales y aplicar medidas preventivas actualizadas es hoy una obligación que debe abordarse desde un enfoque técnico, dinámico y totalmente adaptado a cada intervención. Principalmente, porque la seguridad en altura no admite protocolos genéricos ni decisiones basadas en la rutina.

En este punto, contar con un aliado especializado marca la diferencia. En Abrake ponemos a tu disposición servicios de consultoría en seguridad y creación de soluciones a medida para trabajos verticales, ayudándote a evaluar riesgos, diseñar planes específicos, optimizar sistemas de anclaje y garantizar el cumplimiento normativo con una visión práctica y realista del trabajo en altura.

Si quieres reducir incidentes, proteger a tus equipos y trabajar con la tranquilidad de hacer las cosas bien desde el inicio, te invitamos a llamarnos y a solicitar información sin compromiso. Porque el primer paso para la prevención es tomar una buena decisión.

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