Tener claro cuáles son los mejores sistemas de protección anticaídas en lucernarios es fundamental. Las caídas en altura suponen el mayor riesgo de accidente, en muchas ocasiones incluso mortal, para aquellos trabajadores que desarrollan labores de mantenimiento en tejados y cubiertas. Por ello, es tremendamente importante que la empresa responsable de este tipo de mantenimientos equipe correctamente a sus trabajadores. Y ponga a punto la superficie por la que éstos hayan de desplazarse a fin de evitar cualquier tipo de incidentes.
Se tiende a pensar que el mayor riesgo de caída en altura se encuentra en los bordes de la cubierta. Y si bien es cierto que estas zonas acumulan un alto porcentaje de peligro, no lo es menos que, debido a este primer pensamiento generalizado, hay puntos de riesgo, como son los lucernarios. Éstos concentran un peligro de caída mucho mayor. Precisamente porque la conciencia del riesgo no se asocia tanto a ellos como a los bordes de los tejados, como decíamos, lo que provoca que los trabajadores que se desplacen por la cubierta relajen sus medidas de protección cuando se acercan a ellos.
Los lucernarios otorgan un punto de acceso de luminosidad al interior del edificio desde su cubierta. En este sentido, son las zonas de los tejados donde se concentra un riesgo de caída en altura mayor para aquellos operarios que desarrollan tareas de mantenimiento en ella. Y es que cuando un peligro no es percibido como tal, es fácil caer en la desidia, la desprotección y, por supuesto, la ausencia de alerta ante él.

Lucernarios, un elemento de alta fragilidad
Para empezar, hay quienes dan por hecho que los cristales que cubren los lucernarios están hechos para soportar el peso de una persona. Nada más lejos de la realidad. Más aún si tenemos en cuenta que el paso del tiempo y el consiguiente desgaste sufrido por su exposición directa a fenómenos climatológicos de todo tipo (lluvias, viento, calor, rayos UV…), al encontrarse a la intemperie, merman aún más su resistencia.
¿Qué medidas de protección emplear por tanto para evitar los riesgos de caída en lucernarios? ¿Son las líneas de vida una opción? ¿O es quizás preferible optar por medidas de protección colectiva tales como barandillas de protección o mallas de seguridad? Para contestar a estas preguntas vamos a apelar en primer término a la jerarquía de protección anticaídas que ha de guiar los pasos a dar en este sentido.
Y es que esta jerarquía determina que, en caso de que no se pueda eliminar o sustituir la práctica del trabajo que implique un riesgo, lo siguiente a aplicar será separar a los trabajadores del peligro mediante medidas físicas de seguridad (protecciones colectivas) y solo si no es posible, asegurar a los trabajadores mediante sistemas de retención que impidan posibles caídas y ya, en último término, asegurar a los trabajadores con equipos de protección individual (EPIs) que detengan posibles caídas una vez que éstas se hayan producido.
El propietario del edificio es siempre el responsable
La respuesta se muestra por sí sola: el uso de EPIs como las líneas de vida son el último recurso a implementar cuando los tres anteriores ya se han ejecutado o intentando ejecutar. Por no hablar de que la mayoría de líneas de vida son diseñadas para riesgos de caída en altura, pero no desde lucernarios -con alturas que no han podido ser calculadas o que incluso puede que no hayan tenido en cuenta posibles obstáculos que disminuyen la distancia libre de caída- y que si bien no debiera ser posible el acceso a los tejados por personas que no hayan sido autorizadas, existen situaciones -tales como robos, etc.- que pueden escapar al control del propietario del edificio, pero no por ello eximirle de su responsabilidad.
Así, queda claro que la mejor protección contra caídas en altura desde lucernarios son las protecciones colectivas, que para este caso pueden ser de varios tipos, siendo fundamentalmente dos las más empleadas. Por un lado, las barandillas de seguridad que rodean los lucernarios permiten delimitar y acotar la zona de riesgo. Las barandillas de seguridad Kee Dome® ofrecen además un montaje rápido y sencillo (apto para cualquier persona sin formacion específica), totalmente modular -lo cual facilita que se puedan adaptar a lucernarios de todos los tamaños-. Por supuesto, las barandillas de seguridad para lucernarios Kee Dome® se ajustan a los más altos estándares de seguridad en altura, cumpliendo con la norma UNE-EN ISO 14122-3:2017 de ‘Seguridad de las máquinas. Medios de acceso permanentes a máquinas. Parte 3: Escaleras, escalas de escalones y guardacuerpos’.

Proteger sin sacrificar la entrada de luz
Por otro lado, se encuentran también las rejillas que, colocadas estratégicamente encima de aquellos lucernarios que estén construídos sobre la línea de la cubierta, protegen a todos aquellos que caminen por encima de posibles caídas en altura que podrían producirse. Es el caso de la protección para lucernarios Kee Cover®, que se adaptan a cualquier tipo de cubierta, ya sea ésta de chapa metálica o panel sándwich, independientemente de su perfil o pendiente; además de no bloquear el paso de la luz, estar fabricados con materiales especialmente resistentes que aseguran una alta durabilidad y estar diseñados para que su montaje sea extremadamente sencillo, lo que reduce en gran medida los costes.

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